La gran ilusión de todos los
padres es que su hijo tenga éxito en la vida, y para ello, hacen todos los
esfuerzos posibles para llevarlos por el camino que los debe conducir hacia él.
Pero….esos esfuerzos están encaminados en la dirección correcta ? Se les matricula en los mejores colegios y esperan que ingrese a la mejor universidad y ya con su título en mano consigan un muy buen empleo. Con eso los padres consideran que han hecho lo mejor para sus hijos. Y de ahí en adelante se sienten libres de toda responsabilidad. Que falacia…
Pero….esos esfuerzos están encaminados en la dirección correcta ? Se les matricula en los mejores colegios y esperan que ingrese a la mejor universidad y ya con su título en mano consigan un muy buen empleo. Con eso los padres consideran que han hecho lo mejor para sus hijos. Y de ahí en adelante se sienten libres de toda responsabilidad. Que falacia…
De ninguna manera se puede poner en duda la importancia de la educación y menos que sean productivos para la sociedad. Lo que si se pone en duda es que se ha invertido el orden de los factores y aquí tenemos que aceptar que el orden de los factores sí altera el producto y de que manera pues colocamos lo segundo de primero y lo primero de segundo. Para explicarlo mas claramente, que mejor que la historia de la planta de bambú.
El bambú es una planta que al sembrarla estando aún muy pequeña, se toma hasta cuatro o cinco años en crecer unos diez centímetros. Es tanta la demora que para aquel que no conoce el proceso que está llevando cabo la planta, se desespera y quiere arrancarla porque no la ve crecer. Pero en verdad que proceso está viviendo la plantica ? que está sucediendo al interior de ella ?
Sencillamente la planta no está creciendo hacia afuera, lo está haciendo hacia el interior de la tierra, está afianzando sus raíces para después sí hacerlo hacia afuera como en efecto lo hace . Así, después de haber cumplido su “ formación interior” léase Victoria Privada entonces la vemos crecer a una velocidad pasmosa. Ahora tiene nutrientes suficientes y una fortaleza que muy difícilmente otra planta puede derrumbarla. Ni con el trajín que le dan los osos Panda que se alimentan de ella. Con este símil podemos entender que la formación de las personas especialmente cuando se trata de la búsqueda del éxito y la felicidad, nada se alcanza, nada se logra mientras las “raíces” es decir los tres primeros hábitos de Covey no se apliquen en su totalidad. Sin ellos funcionado en toda su plenitud tendremos que decir como la canción: solo cenizas hallaras….





