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jueves, 10 de octubre de 2013


¿Sus empleados lucen contentos o hay un problema  de satisfacción que desconoce?

Un trabajador de una pequeña empresa con la cual hemos trabajado,  estaba animando a los demás a abandonar la joven y pequeña empresa con sede en el Valle del Cauca.

Con un equipo de trabajo de 18 personas, el cual llevaba tiempo formando para una tarea muy particular, el gerente pensó que para el personal tal vez era difícil decirle lo que estaban pensando, por lo que se decidió por realizar un diagnóstico de clima laboral, el cual le permitió a sus empleados comunicarse de manera anónima y mejor. Con esto pudo en su organización hacer cambios donde se requería para crear un ambiente de trabajo más feliz para sus empleados.

Hoy en día, este empresario cree que evitar que los empleados se vayan es clave para el crecimiento de una empresa nueva como la de él.  Por ello, se preocupa por mantenerlos felices, porque los trabajadores descontentos se van. No sólo consiguió mejorar la productividad, sino también mejorar el servicio al cliente.

Pero, ¿por qué debería un jefe o empresario preocuparse porque sus empleados sean felices en sus trabajos?

Quizás en muchos lugares de trabajo se vean personas desmotivadas, cabizbajas, pendientes del reloj para irse y dispuestas a soltar una frase como “que jartera el grupo de trabajo o el empleo que tengo” o "trabajar aquí se ha vuelto un problema"

Pero también es posible ver gente animada, haciendo planes desde su cargo para el futuro en la misma empresa, que actúan como si estuvieran en el paraíso y que con frecuencia se les escucha mencionar: !gracias a Dios tengo este trabajo!

Entonces, si siempre hay personas en ambos lados, entre felicidad e infelicidad? ¿Por qué preocuparse? Acaso el que un empleado esté feliz tiene que ver con la empresa?

Aunque la felicidad en el trabajo en si no basta para incrementar la productividad, si puede contribuir significativamente a la empresa, para bien o para mal.

La felicidad en quienes trabajan para la empresa se traduce en un sentimiento que permea las actividades que desarrollan, que mantienen al trabajador orgulloso de sus labores, desempeñándose con motivación, energía y respeto hacia sus compañeros.

La experiencia nos ha mostrado que empleados satisfechos de su entorno organizacional, son colaboradores dispuestos a trabajar en equipo, ven los retos como oportunidades, se preparan para mejorar sus competencias y aportan valor agregado a la empresa.

Las fallas en esta satisfacción y la infelicidad en el trabajo pueden generar problemas en las relaciones interpersonales (cinismo, desinterés, despersonalización, entre otras) en el trabajo, se relacionan con el agotamiento emocional, fatiga aumentada, angustia o equivalentes somáticos, trastornos del sueño, evasión de las actividades laborales (ausentismo, rotación de personal), aparición o agravamiento de trastornos psicosomáticos, tendencia a los olvidos de tareas, alteraciones en el funcionamiento del equipo de trabajo o en la vida familiar y social.

Es de reconocer que existen importantes diferencias individuales en el modo con el cual las personas pueden responder de distintas manera a un mismo factor en el trabajo.  Un ejemplo muy práctico y común en varias organizaciones en las que hemos estado es el horario de trabajo; un horario de 7 a 6 p.m. en el que no se trabaje los sábados, puede ser bueno para una persona soltera que no viva con su familia en la ciudad el cual puede considerar que este sería un buen empleo que le permita tener sus fines de semana libres, pero puede no ser tan bueno para una persona con responsabilidad familiares porque implica salir temprano de su casa y llegar tarde en la semana, a pesar de no trabajar los sábados.

Además tengamos en cuenta que la satisfacción con el empleo, al depender del estado psicológico del colaborador, puede experimentar modificaciones sin que se altera la calidad del empleo.  Hasta aspectos no relacionados con el trabajo de los individuos pueden modificar la satisfacción en el empleo. Inclusive sus expectativas previas, conocimientos o preferencias están relacionadas con la satisfacción que se pueda tener.

Pongamos otro ejemplo.  En otra empresa hay una creciente insatisfacción en unos cuantos la cual permea y afecta a otros que en algún momento se sentían felices, ya que  al  no trabajar con gente positiva,  en un área que no se comporta como un verdadero equipo, han tenido una natural tendencia ha sentirse infelices laboralmente.

Por otro lado, otro grupo de empleados no han seguido la corriente porque lo consideran lo peor en tal caso, así que literalmente han navegado contra la corriente y en un esquema que les ha funcionado se han interesado genuinamente por esas personas antipáticas y han aprovechado cada oportunidad para demostrarles compañerismo, lealtad, empatía y altura moral. Pero esto no ha sido fácil para algunos de ellos, así que la empresa tal vez no debe solo confiarse en la respuesta de estos frente la insatisfacción creciente a su alrededor.

Entonces si ya se es consciente de la importancia de la satisfacción el trabajo, surge otra pregunta: ¿cómo desarrollar empleos en los que las personas se sientan felices?

Aquí aparece el concepto de calidad del empleo.

Una de las definiciones más aterrizadas de calidad del empleo es la que proporcionan Van Bastelaer y Hussmann (2000), Infante y Vega-Centeno (1999) y Reinecke y Valenzuela (2000).: “la calidad del empleo se refiere a un conjunto de características que determinan la capacidad del empleo de satisfacer ciertas necesidades comúnmente aceptadas.

Los factores vinculados al trabajo deben ser la expresión de características objetivas, dictadas por la institucionalidad laboral, por normas de aceptación económica, social y política, por la responsabilidad social empresarial y de allí en adelante lo que se quiera agregar.

Existe una larga lista de variables determinantes de la calidad del empleo y muchas coincidencias entre las propuestas existentes en la actualidad. Además de los beneficios financieros – salariales y no – son importantes la existencia y el tipo de contrato de colaboración laboral, la seguridad social, las condiciones físicas del puesto de trabajo, el horario de trabajo y la representación de los intereses de los trabajadores, las posibilidades de capacitación y de desarrollo profesional, el fortalecimiento de habilidades personales, sociales y emocionales, la posibilidad de retroalimentarse, la gestión de los asuntos delicados, los incentivos, el modelo de control y mando, la orientación hacia resultados, entre otras.

Sin embargo, aunque el concepto de calidad del empleo facilita salir de la subjetividad de las percepciones y la satisfacción, no siempre es posible distinguir inequívocamente entre la calidad del empleo y la satisfacción del mismo, así como no siempre es posible atribuirle al concepto de calidad un carácter exclusivamente objetivo. Así que podría el empresario ahora preguntarse si los empleos que ofrece son empleos de calidad?

Y esta es una pregunta muy integradora, que requiere de una respuesta integradora, donde se contemple no solo el aspecto salarial, “sino todos unos ingredientes que sirven para preparar un buen empleo, pero no una descripción de su sabor. Es una mezcla donde el mínimo podría definirse en la legislación colombiana y atraviesa por las expectativas de sus empleados llegando finalmente a lo que la empresa puede y está dispuesta a hacer más allá de esto.

Así, las empresas que quieren tener empleados comprometidos y talentosos no tiene otro camino que el de mejorar sus condiciones laborales. El objetivo no es entonces la felicidad o la satisfacción de los empleados, sino procurar un trabajo de calidad donde las personas puedan desarrollar su sentido de pertenencia hacia la organización y por esta vía su satisfacción, compromiso, motivación.

Claro, que si la empresa lleva décadas con un modelo de gestión inerte en este tema, dar paso a una nueva manera de hacer las cosas generará siempre resistencias.

Pero diferenciarse en el mercado solo por pagar salarios más altos que el promedio, tener los contratos más estables, o tener la mejor fiesta y regalos de fin de año, no es garantía de que se trate de un buen lugar de trabajo. La pertenencia y el compromiso que esta implica no es algo que se pueda comprar, se gana con acciones que deben realizarse a nivel interior de la compañia.

Los empleados por su parte, deben esforzarse también por identificar como a nivel personal y profesional pueden contribuir con la empresa, saber porqué les gusta estar allí y qué pueden mejorar.  Si una persona pasa todo el día buscando aquella cosa que no le gusta de su trabajo y de su equipo, siempre la va a encontrar, pero lo importante es estar seguro que ese trabajo es el lugar donde la persona quiere estar y puede desarrollarse, y que desde su participación va a contribuir a transformar.

Es un asunto de confianza el que mueve estas acciones, tanto del lado de la empresa, como de los trabajadores, que a todos beneficia.  Para llegar a ese modelo de trabajo, la compañía es probablemente quien primero debe predicar con el ejemplo ya que sus empleados se fijarán si la organización (sus directivos) responden a sus principios con coherencia.

Por: Pilar V.

Bibliografía de consulta:  Farné, Stéfano."La Calidad del Empleo en Colombia". Cuaderno de Trabajo 3 del Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social,  Universidad Externado de Colombia. 2002.

domingo, 10 de marzo de 2013

¿CÓMO FOMENTAR LOS VALORES ADECUADOS EN LOS JÓVENES?

Todas las personas, de manera más o menos conscientes disponemos de una amplia variedad de cosas que consideramos valiosas y por las que estamos dispuestos a esforzarnos por conseguir o mantener.

Estas cosas ya sean bienes, maneras de ser y actuar, actitudes, aptitudes, ideas, relaciones, entre otras, son las que llamamos valores. Y son muy importantes porque son los indicadores que van rigiendo nuestra conducta.

Suele surgir en mis pensamientos la pregunta sobre cómo fortalecer los valores en los jóvenes, en un momento de su vida en que se está ampliando su círculo de relaciones, la información que reciben, en que cuestionan más todo a su alrededor y hay una necesidad de tomar sus propias decisiones con autonomía.
 
Seguramente si pensáramos en las cosas que nos gustaría que los jóvenes valoraran estarían en la lista el amor, el respeto, la responsabilidad, la fe, la familia, la amistad, la honestidad, la verdad, la lealtad, la perseverancia, el trabajo, el aprendizaje. Son valores que solemos encontrar con mucha frecuencia en cada actividad que hacemos en la Asociación donde preguntamos a las personas sobre las cosas que valoran; generalmente siempre están encabezando la lista de lo más valorado.

Probablemente a mucho como orientadores, padres, madres, docentes, o gente del común nos gustaría que nuestros jóvenes compartieran con nosotros esta valoración de las cosas, que asumieran estos valores que consideramos importantes.

Como orientadora muchos padres llegan buscando apoyo en este tema, preocupados por un fuerte temor de que sus hijos se equivoquen en algo tan importante y que consideren alguna cosa como valiosa y apetecible cuando en realidad no sea más que un espejismo y pérdida de tiempo valioso en su vida, que los lleve a sufrir. Y se empieza con los jóvenes la tarea de ayudarles a ser más conscientes de las cosas realmente valiosas y de la importancia de desarrollar hábitos coherentes con esas cosas valoradas.

Y allí es justamente donde siempre suele aparecer ante mí la pregunta ¿hay alguna manera de garantizar que los jóvenes asuman unos valores realmente valiosos? O dicho de otra manera ¿se puede orientar a los jóvenes para que aprendan a apreciar los valores que en general consideramos importantes y desarrollar hábitos en torno a ellos?

La respuesta siempre ha sido sí, aunque tal vez esto no se pueda asegurar completamente. Tal vez lo más correcto es afirmar que si se intenta orientarlos de manera persistente y coherente, los resultados son apreciables, aunque siempre pasarán por su propio filtro personal. Por otro lado, también conviene preguntarse si los valores que tenemos y esperamos que ellos aprendan son realmente lo mejor que podemos ofrecerles para su vida?

Y tal vez es del todo imposible tener la certeza de que los valores que consideramos primordiales son tan importantes como nos parece. Pero como mínimo todos lo valorado debería pasar por uno de los más potentes filtros personales que la humanidad pueda tener: el otro, mi libertad termina donde empieza la de los demás, no quieras para los otros lo que no quieras para ti, o de manera positiva “quiere para los otros lo que tú de hecho quieres para ti”. Esta regla trata no solo sobre ponerse en los zapatos del otro, sino sobrevalorar nuestra propia coherencia.

Cada que respondo a esta pregunta, valoro más la propia coherencia como orientadora y confirmo la gran importancia del papel de los padres en la vida de los jóvenes, como un fuerte canal a través del cual estamos comunicando a los jóvenes los valores que queremos que ellos aprendan para su vida.

Ciertos valores que podemos practicar de manera individual, la fortaleza, la disciplina, la seguridad, la perseverancia, porque son los valores que nos hemos propuesto para nuestra propia vida:¿los trasmitimos a nuestra propia familia?, ¿estamos ejerciendo nuestro papel preparados para formar?

Puede que tal vez valoremos la importancia de ayudar a los demás, pero como padre o madre llegamos en la noche exhaustos del trabajo y dejamos a nuestra pareja trabajar duro de manera solitaria en las labores del hogar y la crianza de los hijos mientras nosotros descansamos de la dura jornada del trabajo, sin preguntar si quiera si ayudamos?

Puede que hablemos de la importancia de la familia, pero dediquemos casi todas nuestras horas diarias y nuestros pensamientos al trabajo y nuestros propios problemas personales.

Puede que valoremos la amistad pero lleguemos a casa con nuestros hijos y no compartamos un rato para contarles cómo fue nuestro día o semana y sin preguntarles a ellos por cómo les ha ido durante ese tiempo transcurrido.

Puede que hablemos de la importancia de respetar a otros, pero al conducir el auto en las mañanas para llevar a nuestros hijos al colegio, nos subamos encima de la cebra, pasemos los semáforos en otro o nos insultemos con algún imprudente peatón.

No se trata de ser perfectos, pero sí de revisar lo que comunicamos, muchas veces sin palabras a los niños y jóvenes.

Pero entonces si no somos perfectos ni lo sabemos todo, cómo fomentar los valores adecuados?

Como orientadores, docentes y padres poseemos dos herramientas muy valiosas para hacerlo.
Una de las más poderosas herramientas que tenemos para que nuestros jóvenes fortalezcan sus valores es que estén inmersos en un ambiente donde nuestras maneras de actuar den testimonio de los valores que intentamos comunicarles. Así que entre la lista de cosas a valorar tal vez debamos incluir la manera coherente de actuar de los padres, madres, docentes, y otras personas a su alrededor, como si fuera algún tipo de fluido que les envuelve y permea su inteligencia.

Se trata de dedicar tiempo a la convivencia familiar, estrechar nuestras relaciones afectivas con ellos y enjuiciar o criticar siempre con respeto las actuaciones o afirmaciones de otros cuando contradigan los valores que pretendemos comunicar y estemos frente a situaciones que no podemos evitar, presentando ante sus ojos elementos críticos. Con esto puede ser mucho más fácil la tarea de desarrollar en ellos hábitos de conducta relacionados con valores importantes.

Y esto es toda una tarea, una responsabilidad, pero también un placer con grandes frutos a cosechar, especialmente importante durante la vida más temprana. Durante esos años podrán aceptar sin dificultad las conductas que les proponemos los padres u orientadores por la confianza que depositan en nosotros. Así, cuando tengan más edad podrán relacionar su modo habitual de comportarse con los valores que entraña. Entonces el mismo hábito formará parte del ambiente que le rodea por lo que le será más fácil aceptar como valioso algo que le resulta muy familiar.

Otra herramienta muy poderosa es la convicción intelectual, lo que es apreciar algo como bueno, conveniente, útil para sí mismo o para los demás mediante el razonamiento lógico. Esto es especialmente útil en la llegada de la adolescencia, cuando comienzan a tener recursos intelectuales suficientes para establecer relaciones entre distintos valores y para deducir las posibles causas y consecuencias de las diferentes maneras de comportarse.

Una manera de ayudarles en esto, es como padres, docentes u orientadores, ponernos la tarea de llevarlos cotidianamente a apreciar los valores más importantes mediante el diálogo y el debate de las ideas. En este momento de la adolescencia en el que tal vez nuestros hijos o alumnos empiezan a percibir que no somos las personas perfectas y todopoderosas que se imaginaban, es la ocasión de enseñarles a apreciar los valores más importantes mediante el diálogo y el debate de ideas, ya no solo por la confianza que les inspiramos, sino por la fuerza de la lógica.

Pero hay una consideración muy importante: si algo he reafirmado en todos estos años es que el núcleo fundamental para la conservación y transferencia de los valores sigue siendo la familia, por ser el primer y más importante ambiente donde viven los niños y jóvenes. Así la vida familiar es otro valor fundamental, que nos identifica y marca hacia el futuro. Si los padres están con coherencia en la vida de los jóvenes, todo es más fácil y rápido para ellos.

No dejemos la responsabilidad en el colegio, el gobierno, la Tv, o el psicólogo. La familia es considerablemente trascendente en la formación del ser humano, por los valores que en ella misma se viven, porque transciende en el hombre y mujer, porque en ella vemos la diversidad y la igualdad.

Los niños y jóvenes no son solo ángeles y demonios, que hacen las cosas bien o no. Son niños y jóvenes que han recibido educación en valores: cómo?¿de quién?¿con qué frecuencia?¿con coherencia?

Si algo he notado en todas las horas de orientación personal, de talleres y actividades grupales realizadas, en las historias escuchadas y en las anécdotas vividas, es que si los padres están presentes con compromiso y persistencia preguntándose por las cosas que ellos mismos valoran y dispuestos a revaluar y modificar sus hábitos en coherencia con los valores que quieren transmitir a sus hijos, siempre es más fácil acompañar a los niños y jóvenes a desarrollar los valores y hábitos adecuados. Los cambios siempre se hacen notar y son más rápidos.
 

No se trata de la enseñanza teórica de los valores, aprendiéndoselos de memoria. En algunos jóvenes he notado que con esto solo se logra que digan que si a lo que les dicen los adultos a su alrededor, sin que sus actos cambien de manera positiva, haciendo promesas a sus padres y docentes que luego no cumplen y llevan a que nos preguntemos con sorpresa por qué lo hacen.

La familia provee a los jóvenes de lecciones vividas y ejemplos que les resultan significativos, para prevenir el que incurran en conductas contra la moral, las buenas costumbres y su propio bienestar.

Tenemos dos tareas que requieren de mucho amor, paciencia, perseverancia y coherencia.


Por: Pilar V.



Bibliografía:

Conversatorio La Esquina del Joven Hoy


jueves, 3 de enero de 2013

LOS PROPÓSITOS PARA AÑO NUEVO ¡¡¡Algunas habichuelas mágicas al alcance de todos para lograr nuestros propósitos este año que empieza!!!


Empezando el año, me encontré con que muchos hicieron su balance de año viejo y definieron sus propósitos para este año que empezó.

Propósitos que van desde tocar un instrumento, adelgazar, conseguir un nuevo empleo, una pareja estable, viajar más, estudiar algo interesante, vivir más felices, conseguir más dinero, poder compartir más tiempo con sus hijos, expresarse mejor, entre otra cantidad de intenciones de año nuevo que se podrían listar.

Es posible notar al entablar conversaciones en el ascensor, pasillos, en el medio de transporte que se esté usando, en la oficina o en la casa, que hay personas que logran lo que se proponen y otras que no, que a veces hay propósitos que nos parecen lejanos y otros muy fáciles, y en ocasiones pues simplemente se quiere más de lo mismo del año anterior. Y que pensar en esto nos puede poner felices, deprimir, aburrirnos o entusiasmarnos.

En fin, todo esto me hizo pensar que somos seres humanos tan similares en nuestras capacidades y tan distintos en lo que hacemos, en nuestros deseos, gustos o intereses y que hay personas muy inteligentes y exitosas que logran sus propósitos. Pero ¿cómo lo hacen? ¿Será que son más inteligentes que los demás, más comprometidos o poseen habilidades muy especiales que los hacen ser exitosos?

Entonces recordé aquella teoría de las inteligencias múltiples de Gardner, desde la cual se ha planteado hasta el momento más de ocho tipos de inteligencia: inteligencia lingüística – verbal, física –cenestésica, lógica-matemática, espacial, musical, interpersonal, intrapersonal y naturalista. Y en la medida que avanzan los estudios se identifican nuevas inteligencias: espiritualista, digital, entre otras, llegando a descubrir que estas funcionan de manera individual o interconectada entre sí.


Existe en la actualidad el consenso de que la inteligencia no es algo innato y fijo que posea el ser humano, sino que se desarrolla, evolucionando con cada persona y potenciándose cuando se crece o vive en un medio con las condiciones necesarias o adecuadas para que esto suceda. Así que todos los seres humanos son igualmente inteligentes.

Entonces la diferencia entre lograr o no lograr los propósitos parece no estar en lo que estas personas exitosas son sino en lo que están haciendo para lograr esos propósitos.

He encontrado un libro de Humberto Maturana (Del Ser al Hacer, los orígenes de la biología del conocer, 2004) que puede ayudar a resolver mejor esta duda, para lo cual les voy a compartir un extracto de su libro:

“Todos los seres humanos somos inteligentes, Pero esta inteligencia se manifiesta en la capacidad
de variar la propia conducta en un mundo cambiante: “Cada vez que uno califica como inteligente a un ser vivo, en realidad está diciendo que está transformando su actuar de manera adecuada. Como seres humanos poseemos una plasticidad del actuar tan gigantesca, que hace que todos seamos seres vivos igualmente inteligentes.

Por supuesto que hay diferentes experiencias y preferencias, intereses y también habilidades, eso es cierto, pero cada persona, si es que lo desea, es capaz de aprender lo que otro pudo aprender.

No todos llegarán a ser un Albert Einstein, pero todo el que quiera hacerlo, puede aprender lo que Albert Einstein aprendió y enseñó. Por supuesto que no tomará el mismo camino que Albert Einstein, tampoco inventará los mismos conceptos y teorías, porque esto presupondría vivir en el mismo entorno y tener experiencias idénticas. Y por supuesto que una persona que ha elegido una forma de vida y un camino profesional, se autolimitará en sus habilidades restantes. Si quiero hacer carrera como fisioculturista, me concentraré en ciertas exigencias, sin siquiera considerar otras. Pero esto no significa que este fisioculturista que se ha decidido por una forma de existencia bien determinada, carezca de una inteligencia fundamentalmente dada.”

Pero entonces, ¿cómo se explica que estas personas iguales en inteligencia no sean todas igualmente exitosas? Y es más que si se les aplicara muchos de los test que circulan para medir inteligencia no serían tan sobresalientes.


Maturana nos dice que lo que miden los tests de inteligencia y lo que se prueba, es el grado de inclusión en una cultura. Son las emociones lo que determinan si, o en qué grado, uno es capaz de utilizar sus propias capacidades y su inteligencia fundamental. La emoción de cada momento es lo que modula decisivamente la conducta inteligente. Quizás alguien simplemente no puede concentrarse porque tiene miedo; en todo caso se conducirá de otra forma que alguien que está deprimido o que derechamente está aburrido y tiene otros intereses. Y por último, toda una gama de predilecciones y habilidades resulta de la situación especial de cómo uno se crió. ¿Fue amado como niño? ¿Lo tomaron en cuenta? ¿Tuvo alimento suficiente? La inteligencia no se entiende como una actividad determinada, sino como una capacidad general para moverse con flexibilidad y plasticidad interior en un mundo cambiante.”
Así que para este año nuevo podemos pasar de preguntarnos por qué no logramos lo que nos proponemos a preguntarnos qué estamos haciendo y con qué emociones están cargados nuestros pensamientos, si somos optimistas o temerosos y negativos.

Si creen en agüeros, menjurjes y todas las demás ocurrencias para lograr su lista de propósitos en año nuevo, pues aquí les llega otra receta asequible para todos:


Más esfuerzo por resolver los obstáculos para acercarse a lo que desean
+
educarse emocionalmente para ser más positivos y entusiastas
=
más éxito.

Estás son tal vez desde mi perspectiva las dos fuerzas más poderosas después de una visión clara de lo que se quiere y de la responsabilidad para conseguir nuestros propósitos. Este es un Secreto a toda voz para dirigir sus vidas hacia un éxito sostenido y que realmente les llene de satisfacciones y felicidad.

No duden del poder de las emociones que dan y reciben para conseguir sus propósitos este año 2013 y todos los años que vengan. No las dejen de lado. Maturana dice que “sin duda existe la experiencia de que uno se esfuerza y agota por entender o lograr algo, y a pesar de eso no hay caso. Si este es el caso y usted tiene que esforzarse y agotarse, podría ser una señal que en el fondo se está aburriendo. Y en realidad, por qué habría de ocuparme de ciertos temas? ¿Solamente para demostrarle a alguien que soy inteligente? ¿Para qué otros fines podrían servir los conocimientos que estoy adquiriendo con ese fin? Si estas son las preguntas que le mueven, quizás sea hora de internarse en un ámbito que realmente le interese y donde le guste actuar con la atención correspondiente. Pero también es pensable que esté bloqueado por miedo. Un ejemplo: un niño puede temer el castigo del profesor, y apenas pisar la escuela es torturado por el miedo al fracaso. Si ese es el caso, entonces amor, respeto y confianza serán lo que le ayudará” para conseguir sus propósitos para este año.

Escrito por : Pilar V.

domingo, 13 de mayo de 2012

ES POSIBLE UNA VICTORIA PÚBLICA ANTES QUE UNA VICTORIA PRIVADA?



La gran ilusión de todos los padres es que su hijo tenga éxito en la vida, y para ello, hacen todos los esfuerzos posibles para llevarlos por el camino que los debe conducir hacia él. 

Pero….esos esfuerzos están encaminados en la dirección correcta ?  Se les matricula  en los mejores colegios y esperan que ingrese a la mejor universidad y ya con su título en mano consigan un muy buen empleo. Con eso los padres consideran que han hecho lo mejor para sus hijos. Y de ahí en adelante  se sienten  libres de toda responsabilidad. Que falacia…

De ninguna manera se puede poner en duda la importancia de la educación y menos que sean productivos para la sociedad. Lo que si se pone en duda es que se ha invertido el orden de los factores y aquí  tenemos que aceptar que el orden de los factores sí altera el producto y de que manera pues colocamos lo segundo de primero y lo primero de segundo. Para explicarlo mas claramente, que mejor que la historia de la planta de bambú.

El bambú es una planta que al sembrarla estando aún muy pequeña, se toma hasta cuatro o cinco años en crecer unos diez centímetros. Es tanta la demora que para aquel que no conoce el proceso que está llevando cabo la planta, se desespera y quiere  arrancarla porque no la ve crecer. Pero en verdad que proceso está viviendo la plantica ? que está sucediendo al interior de ella ?

Sencillamente la planta no está creciendo hacia afuera, lo está haciendo hacia el interior de la tierra, está afianzando sus raíces para  después sí  hacerlo hacia afuera como en efecto lo hace . Así, después de haber cumplido su “ formación interior” léase Victoria Privada entonces la vemos crecer a una velocidad pasmosa.  Ahora tiene nutrientes suficientes y una fortaleza que muy difícilmente otra planta puede derrumbarla. Ni con el trajín que le dan los osos Panda que se alimentan de ella. Con este símil podemos entender que la formación de las personas especialmente cuando se trata de la búsqueda del éxito y la felicidad, nada se alcanza, nada se logra mientras las “raíces” es decir los tres primeros hábitos de Covey no se apliquen en su totalidad. Sin ellos funcionado en toda su plenitud tendremos que decir como la canción: solo cenizas hallaras….  

martes, 12 de julio de 2011

HÁBITOS PARA LA CALIDAD DE VIDA Y EL DESARROLLO PERSONAL


-Los siete hábitos de las personas altamente efectivas-Stephen Covey-


“Los siete hábitos de las personas altamente efectivas” es una propuesta para vivir la vida como un proceso de desarrollo personal e interpersonal desde la efectividad en nuestras relaciones, a partir de la apropiación de unos hábitos que se entienden desde Stephen Covey como un patrón de comportamiento y de interacción conformado por conocimientos, habilidades y deseos, proponiendo que cada acción que realicemos como cotidiana tenga una orientación, un modo de hacerla y una motivación real en hacerla.


Hábitos que como dice el autor al contrario de lo que se asume por hábito, no es una práctica común cuyo efecto o beneficio siempre será rutinario, como el cepillarse los dientes, pues tratan de modos de ser y actuar con constante motivación, esfuerzo y mejoramiento continuo que requieren reflexividad cada vez que los hacemos, aspecto que no suele estar presente por ejemplo en los hábitos de higiene personal….no reflexionamos sobre cómo nos peinamos, nos bañamos y cómo nos calzamos.


Los siete hábitos son una propuesta para vivir la vida como desarrollo personal pues sirven para alcanzar la vida que deseamos, desde la práctica de estos como patrones de interacción o modos de relaciones que nos ubica en la independencia de liderarla y la interdependencia de lograrlo junto con otros, teniendo como fundamentos los principios de vida universales, es decir esas realidades constantes y trascendentales como lo son la existencia del amor, la comunicación y la diversidad humana.


Dicha propuesta al materializarse en hábitos implica que estos tienen tras el comportamiento repitente un significado repitente, es decir un paradigma o estilo de pensamiento que los orienta y este es el Paradigma de la alta efectividad, que se entiende como el pensar, sentir y actuar como deseamos una y otra vez, con constancia y mejoramiento continuo para el bienestar personal y calidad de vida desde nuestras relaciones en las dimensiones física, mental, espiritual, social y emocional. Paradigma que nos invita a actuar guiados por la brújula de nuestros sueños pues así tendremos el control de éstos en nuestro tiempo y una dirección hacia donde avanzar y no seguir guiándonos por el reloj el cual controla por si solo el tiempo sin dirección, dando como resultado una vida diaria que consista en la sobrevivencia.

Estos hábitos son:


Ser proactivo…..Liderar nuestra vida desde una misión para Ser en la cotidianidad y construirla desde la autonomía y responsabilidad en las decisiones y acciones

Comenzar con el fin en mente….Liderar nuestra vida desde una visión u horizonte para lograr a largo plazo a Ser y Hacer

Primero lo primero….Practicar un estilo de vida cotidiana integral al gestionar en el tiempo nuestras relaciones y actividades correspondientes a todos los ámbitos de ser y actuar (familiar, laboral u ocupacional, espiritual, emocional, ambiental, de amistad, de pareja, etc.) guiadas por la misión y visión de vida y los deseos respectivos a cada ámbito.


Ganar-Ganar …Cooperación creativa que consiste en relacionarnos desde un actuar que piensa y siente desde la abundancia, siendo competentes entre nosotros mismos más no competencia, logrando ampliar las oportunidades, conocimientos, saberes, habilidades y recursos para ambas partes.


Entender a los otros antes que nos entiendan a nosotros…En vez de escuchar para responder, escuchar para entender lo que los demás piensan, sienten y desean logrando así tener influencia en sus vidas.


Construye sinergias…Construir relaciones que realicen acciones conjuntas desde el reconocer las necesidades, deseos e intereses mutuos para tener logros alternativos a los esperados por satisfacer dichos aspectos multiplicando la satisfacción para ambas partes e incluso otras personas más.


Afilar la sierra…Hábito de estar en renovación o mejoramiento continuo en nuestras dimensiones física, mental, espiritual, social y emocional. Logrando constancia en la pasión que hay detrás de cada relación y acción de nuestra vida diaria.

Los anteriores siete hábitos son una propuesta de ser y actuar en la vida diaria que vale la pena incorporar para mejorar la calidad de vida al avanzar en nuestro horizonte de desarrollo personal, pues cada quien puede tomar la brújula en sus manos en la travesía de vivir haciendo nuestro camino al andar.

Jessica Suescún

lunes, 11 de julio de 2011

HÁBITOS Y EFECTIVIDAD

Para empezar, es necesario tener en cuenta, qué se entiende por eficiencia; un término relacionado directamente con el mundo empresarial, de los negocios y del dinero. Pero lejos de las comodidades económicas la eficiencia remite a la prosperidad en general, es decir, a nivel personal y grupal, pues a una familia, empresa u organización le costará bastante salir adelante si cada una de las personas que la conforman no están sincronizados en un bien en común que es el mismo que se espera que pase con la vida de cada uno.
La gente altamente efectiva es consciente de eso, ellos saben que una vida integra conduce a grupos íntegros; pero también saben que para resultados productivos hay que cometer acciones productivas y los siete hábitos del Sr. Stephen Covey son una eficaz herramienta para lograrlo; estos siete hábitos refieren toda su atención en que la persona sea la creadora de su rumbo, de sus metas, en dueños de su tiempo y de sus deseos. Estos hábitos fortalecen a la persona para que después esa persona fortalezca a un grupo, familiar o empresarial con el fin de que la sinergia y la cooperación sean el mejor ambiente para emprender proyectos de bien común.
Obviamente esto no es el fin del sentido eficaz, al contrario, es el camino para que constantemente haya una renovación de los ideales, de las metas y de los hábitos, pues cada día es un reto nuevo, cada mañana una batalla nueva, cada obstáculo, una nueva satisfacción.
Escrito por: Willson Nieva

miércoles, 6 de julio de 2011

Eduquemonos en la Alta Efectividad


Cuentan que un pequeño, vecino de un gran taller de escultura, entró un día en el estudio del artista y vio en él un gigantesco bloque de piedra, y que dos meses después encontró en su lugar una preciosa estatua ecuestre. Y volviéndose al escultor, le preguntó: “¿cómo sabias tú que dentro de aquel gran bloque había un caballo?”. La frase del pequeño era bastante más que una “gracia” infantil. Porque en realidad era que el caballo estaba, en realidad, ya dentro de aquel bloque y la capacidad del escultor, consistió precisamente en eso: en saber ver el caballo que había dentro, en irle quitando al bloque lo que le sobraba. El escultor no trabajó añadiendo trozos de caballo al bloque de piedra, sino, liberando a la piedra de todo lo que le impedía mostrar al caballo ideal que tenía en el interior. El artista “supo” ver lo que nadie veía. Ese fue su arte.

Con la educación sucede algo parecido. ¿Han pensado ustedes alguna vez que la palabra “educar” viene del latín “edúcere” que quiere decir exactamente sacar de adentro?, ¿Han pensado que la gran genialidad del educador no consiste en “añadir” cosas que faltan, sino descubrir lo que cada persona tiene adentro al nacer y saber sacarlo a la luz?.

Stephen Covey logra a través de 7 hábitos, mostrarnos los pasos para ser unas personas altamente efectivas, evidenciando con esto, que somos esas piedras de las que sale una obra de arte, en nuestro plano privado y público.

El primer hábito es ser Proactivos, que implica asumir la responsabilidad individual de nuestras acciones, que no deben ser producto de nuestros sentimientos. Para esto debemos comenzar con un Fin en mente, que permitirá que seamos líderes de nosotros mismos, a través de una misión, y proyectándonos en una visión de vida, aspectos que son enfocados poniendo primero lo primero, que implica aclarar que cosas son importantes, urgentes o que simplemente nos están atrasando en nuestras tareas, es decir darle a cada cosa su valor. Los anteriores tres hábitos que hacen parte de la victoria personal, son los que permitirán que pasemos de un nivel de dependencia a uno de independencia.

Como la independencia pese a que es muy útil, no es el estado ideal para que manejemos nuestras relaciones y logremos efectividad, en el plano público que atañe específicamente a los otros, como cuarto hábito, está el pensar Ganar-Ganar, en el que se maneja la idea de que las partes involucradas deben ganar, lo que inicia en la interdependencia, ya que se habla en términos de “nosotros”. Ya pensando de manera interdependiente pasamos al quinto hábito que es Entender antes de ser entendido, poniéndonos en acción empática, colocándonos en los zapatos del otro, aceptando y aprendiendo de la diversidad de personas, para con esto construir Sinergias, que debe tener un resultado mayor que las partes, buscando entendimiento y muy buena comunicación.

Finalmente para llegar al grado máximo de la efectividad debemos estar en renovación constante, lo que Covey llamaría Afilar la sierra en el plano personal, interpersonal, gerencial e incluso organizacional, para alimentar nuestra mente, nuestro espíritu y las relaciones, no sin antes haber cambiado nuestros paradigmas.
Debemos ante todo ser fieles a sí mismos, realizarnos al máximo, sacar de adentro la persona que ya se es, trabajando en quitar los trozos sobrantes del bloque de la vida y que impiden que el hombre muestre su alma entera tal y como ella es, y de esta forma ser creadores genios de nuestra propia vida

viernes, 1 de julio de 2011

HÁBITOS PARA LA CALIDAD DE VIDA Y EL DESARROLLO PERSONAL
-Los siete hábitos de las personas altamente efectivas-Stephen Covey-


“Los siete hábitos de las personas altamente efectivas” es una propuesta para vivir la vida como un proceso de desarrollo personal e interpersonal desde la efectividad en nuestras relaciones, a partir de la apropiación de unos hábitos que se entienden desde Stephen Covey como un patrón de comportamiento y de interacción conformado por conocimientos, habilidades y deseos, proponiendo que cada acción que realicemos como cotidiana tenga una orientación, un modo de hacerla y una motivación real en hacerla.


Hábitos que como dice el autor al contrario de lo que se asume por hábito, no es una práctica común cuyo efecto o beneficio siempre será rutinario, como el cepillarse los dientes, pues tratan de modos de ser y actuar con constante motivación, esfuerzo y mejoramiento continuo que requieren reflexividad cada vez que los hacemos, aspecto que no suele estar presente por ejemplo en los hábitos de higiene personal….no reflexionamos sobre cómo nos peinamos, nos bañamos y cómo nos calzamos.


Los siete hábitos son una propuesta para vivir la vida como desarrollo personal pues sirven para alcanzar la vida que deseamos, desde la práctica de estos como patrones de interacción o modos de relaciones que nos ubica en la independencia de liderarla y la interdependencia de lograrlo junto con otros, teniendo como fundamentos los principios de vida universales, es decir esas realidades constantes y trascendentales como lo son la existencia del amor, la comunicación y la diversidad humana.


Dicha propuesta al materializarse en hábitos implica que estos tienen tras el comportamiento repitente un significado repitente, es decir un paradigma o estilo de pensamiento que los orienta y este es el Paradigma de la alta efectividad, que se entiende como el pensar, sentir y actuar como deseamos una y otra vez, con constancia y mejoramiento continuo para el bienestar personal y calidad de vida desde nuestras relaciones en las dimensiones física, mental, espiritual, social y emocional. Paradigma que nos invita a actuar guiados por la brújula de nuestros sueños pues así tendremos el control de éstos en nuestro tiempo y una dirección hacia donde avanzar y no seguir guiándonos por el reloj el cual controla por si solo el tiempo sin dirección, dando como resultado una vida diaria que consista en la sobrevivencia.

Estos hábitos son:


Ser proactivo…..Liderar nuestra vida desde una misión para Ser en la cotidianidad y construirla desde la autonomía y responsabilidad en las decisiones y acciones

Comenzar con el fin en mente….Liderar nuestra vida desde una visión u horizonte para lograr a largo plazo a Ser y Hacer

Primero lo primero….Practicar un estilo de vida cotidiana integral al gestionar en el tiempo nuestras relaciones y actividades correspondientes a todos los ámbitos de ser y actuar (familiar, laboral u ocupacional, espiritual, emocional, ambiental, de amistad, de pareja, etc.) guiadas por la misión y visión de vida y los deseos respectivos a cada ámbito.

Ganar-Ganar …Cooperación creativa que consiste en relacionarnos desde un actuar que piensa y siente desde la abundancia, siendo competentes entre nosotros mismos más no competencia, logrando ampliar las oportunidades, conocimientos, saberes, habilidades y recursos para ambas partes.

Entender a los otros antes que nos entiendan a nosotros…En vez de escuchar para responder, escuchar para entender lo que los demás piensan, sienten y desean logrando así tener influencia en sus vidas.


Construye sinergias…Construir relaciones que realicen acciones conjuntas desde el reconocer las necesidades, deseos e intereses mutuos para tener logros alternativos a los esperados por satisfacer dichos aspectos multiplicando la satisfacción para ambas partes e incluso otras personas más.


Afilar la sierra…Hábito de estar en renovación o mejoramiento continuo en nuestras dimensiones física, mental, espiritual, social y emocional. Logrando constancia en la pasión que hay detrás de cada relación y acción de nuestra vida diaria.

Los anteriores siete hábitos son una propuesta de ser y actuar en la vida diaria que vale la pena incorporar para mejorar la calidad de vida al avanzar en nuestro horizonte de desarrollo personal, pues cada quien puede tomar la brújula en sus manos en la travesía de vivir haciendo nuestro camino al andar.


Jessica Suescún

martes, 21 de junio de 2011


Hacia una mejor sociedad

Vitruvio, un arquitecto romano del siglo I a. C. en su Tratado de Arquitectura afirma: Que los principios espirituales de la humanidad sean tan fuertes como los pilares de sus casas y sus teatros.

Esto, además de ser una bonita metáfora, es algo que se presenta muy pocas veces; la parte espiritual es un tema que casi no se tiene en cuenta. La humanidad ha creado hábitos alimenticios, recreativos, laborales, familiares, etc. pero hábitos espirituales, es un termino que solo algunos comparten y no es coincidencia gratuita que dichas personas sean las únicas que alcanzan sus metas.

De la misma forma que se cuida al cuerpo, se lo protege del sol, se lo alimenta bien, se lo baña, se lo maquilla, de la misma manera, la parte interna merece el mismo cuidado, con hábitos muy sencillos que conducirán a una mayor conciencia en la personalidad.

La palabra crea la cosa que nombra por ello se necesita impecabilidad en su manejo pues sin el lenguaje la humanidad no existiría. Comprender que nunca habrá una verdad absoluta aportara herramientas para no tomarse nada personal, esto con el fin de no sembrar rencor y discordia y optar por una actitud cargada de tolerancia y sentido de convivencia.

No suponer las cosas ayuda a que las palabras que se nombren estén comprometidas con los pensamientos y con los actos para que haya coherencia e integridad, evitando remordimientos y reproches en el futuro.

Estos son ejemplos de algunos hábitos para una vida sana, que practicándolas día a día, se caerá en la conciencia de estar obrando en paz, brindando el máximo esfuerzo para la construcción de una nueva sociedad fundamentada en los derechos humanos.

sábado, 2 de abril de 2011

Peroqueismo vs. voluntad

El tema de las metas es bien importante para el propósito de nuestras vidas y la dirección que le queramos dar, pues éstas son las acciones que le dan forma a la realización tanto de la misión personal, como de la visión.

Personalmente creo que las cosas son más simples de lo complicadas que parecen, y lo digo, porque cuando queremos plantearnos un proyecto de vida, usualmente lo primero que vemos para empezar a ejecutarlo son los peros y lo que no tenemos, lo que nos hace falta para empezar. Sin importar el tiempo que hayamos vivido postergando o soñando con algo que puede ser tan real y tangible como realizarnos en lo que queremos, cualquier momento es bueno para plantearse metas. Imaginémonos que tuviéramos sólo un día más o un mes para vivir, que haríamos? Probablemente escojamos hacer aquello que más nos gusta y deseamos, luego planearíamos el orden de acciones que deberíamos ejecutar para lograrlo. Se que puede ser un ejemplo muy somero, pero de este modo puedo ejemplificar como lo dice Covey en el segundo hábito, el hecho de concientizarnos cuantas acciones en el día tenemos con un fin en mente, como hacer ejercicio, trabajar, reunirnos, etc. Vivimos una vida de detalles que si le prestamos atención, podremos ver con más claridad hacia dónde se está encaminando el accionar.

Pues bien, de esta manera funciona el trazarse metas, éstas se nutren cada día de las rutinas y decisiones concretas, de la actitud que estamos asumiendo ante la vida. Yo soy de las que cree pese a cualquier circunstancia externa a las decisiones personales, aún así el ser humano tiene múltiples posibilidades de gestión personal, lo que pasa es que a causa –principalmente- de nuestras ataduras emocionales nos ofuscamos y dejamos de ver la salida.
El ‘pero-queismo’ (nominación que le doy a la manía de usar el pero), frecuentemente vinculado al queji-ismo, de fácilismo acceso y adapatación, muchas veces nos va marcando la pauta, los límites de nuestras decisiones y acciones. Para mí esto se traduce en miedo a vivir. Para enfrentar este hecho no necesitamos nada más que la voluntad y el convencimiento de querer vivirlo, lo demás vendrá por añadidura. Contemos y valoremos todo lo que tenemos en nosotros y nuestro alrededor, busquemos, que sólo buscando se encuentra. No importa cuántas metodologías escuchemos para incentivar nuestro accionar, porque la verdadera motivación de encontrar el camino y hacer las cosas bien cada día con una finalidad, está en nuestra propia esencia.

“La clave para cambiar es mantener una idea constante de lo que uno es, de lo que persigue y de lo que valora” Steven Covey

DMGR

jueves, 24 de febrero de 2011

El valor practico de mis talentos...

El valor practico de mis talentos es vivirlos en la libertad de la acción y no en la restricción del sólo reconocerlos; es aprovecharlos al máximo como un fin en si mismos en cada momento hacia un fin sinfín mayor que motiva nuestro interior a atreverse a Ser en el exterior.

El valor práctico de mis talentos es trascender de pensarlos como parte de nuestra potencialidad hacia hacerlos parte de nuestra personalidad; es transformar los sueños en metas logradas; volver el ideal en un hacer y ser vivencial, y transformar esos fundamentos de vida en comportamientos de vida.

Y ¿Cómo hacerlo?...con una dedicación y disciplina constantes y aplicadas en el ahora, pues la única certeza de que estoy viva es el presente y mientras sea consciente de eso, el valor práctico de mis talentos es vivir en acción lo que deseo, es volver el mañana en el hoy, siendo orientado por mis acuerdos e inspirado en mis sueños.

La mejor inmediatez existente es Ser y Hacer inmediatamente nuestra misión de vida; practicar nuestros talentos en cada mirada, palabra, escucha, tacto, gusto, en cada respiración, pensamiento, sentimiento, acción, retrospección y prospección.

Ser libres en el ahora, transformando nuestros conocimientos en actos conscientes, en habilidades y vivencias que sean luego experiencias, no pasadas sino aún presentes, vivas en los aprendizajes y actuares vigentes.

Vivir es hacer prácticos mis talentos, poner en vigencia el Ser que deseo ser ahora, mañana y siempre; es construir la vida de momentos en los que soy constantemente en autenticidad y veracidad, volver mis deseos en actos sentidos, hacer del ideal de Ser en un valor práctico y estilo de vida.

Hoy quiero vivir, mañana también….y quizás, trascender. Por eso decido actuar con sentido, vivir mi horizonte en cada respiro, suspiro y momentos en los que aspiro; hacer de mí ser un talento vivido.
Jessica Suescún Díaz =)

jueves, 10 de febrero de 2011

Los cuatro acuerdos


Es importante como un audio puede cambiar totalmente tu forma de pensar, pues tocan temas de suma importancia los cuales descuidamos en nuestro diario vivir y en nuestra formación profesional y laboral, los cuatro acuerdos me dejan como enseñanza primero el ser impecable con las palabras pues me ensaña a que debo mejorar mi comunicación con las demás personas pues nadie sabe lo que quieres decir si no tienes una buena expresión.

También en cuanto a no tomármelo personal, pues es un habito que debo mejorar para seguir adelante y no dejar que esos obstáculos que aparecen en mi vida me detengan en el logro de mis objetivos, al tener mis objetivos claros nada me detendrá desde luego no suponer en situaciones en las que tenga dudas, es mejor una correcta explicación a suponer que lo que creemos está bien y desde luego que no siempre doy todo de mi, la reflexión de los cuatro acuerdos es que dando lo mejor de mi voy a ser no solo un profesional y empleado sino el mejor profesional y el mejor empleado sin dejar que nada ni nadie me afecte.

Víctor Alfonso Aristizabal Ramírez

viernes, 28 de mayo de 2010

LOS SIETE HABITOS DE LA GENTE ALTAMENTE EFECTIVA.


Stephen Covey es un autor de libros de desarrollo personal muy conocido y famoso, muchos hemos escuchado sobre él y tal vez hayamos tenido la oportunidad de oír sus conferencias o leerlo, pero como lo he dicho muchas veces, a veces nos entra por un oído y nos sale por el otro.

Pero me ha interesado muchísimo estudiar a profundidad este tema y creo que cada vez cobra más vigencia.

Los siete hábitos nos llevan a conducir nuestra vida de una manera realmente efectiva, nos llevan a un proceso de crecimiento y desarrollo personal, es un ascenso personal, debemos aprender a sembrar para cosechar, son todo un reto, pues al hacer cambios, sentiremos la fuerza de los antiguos hábitos.

Nuestros hábitos forman nuestro carácter.

Stephen Covey nos invita a “Ser en vez de parecer”, a cambiar nuestros paradigmas, estos son aquellas imágenes que tenemos en nuestra mente sobre cómo son las cosas, vemos el mundo cómo es? O cómo somos? La verdad es que nos describimos a nosotros mismos y lo proyectamos al exterior, es así como nuestro comportamiento fluye de nuestros paradigmas, de la manera como vemos la realidad.

La manera más rápida y efectiva de cambiar el comportamiento, es cambiando de paradigma, cambiando nuestro rol, cómo vemos nuestra personalidad, por ejemplo, si siempre hemos tenido el rol de víctimas, pues la idea es cambiar este paradigma y empezarnos a vernos de manera diferente. Entonces, sí podemos cambiar de paradigmas y empezar a cambiar nuestros hábitos, pero debemos trabajar en ello.

Para empezar, debemos comprender que los hábitos están interrelacionados y esta es la clave de su poder, Covey lo llama el “Continuo de madurez”, que quiere decir que la madurez, que se refiere al crecimiento y desarrollo va de baja a alta, pasando por tres niveles.

El primer nivel es la dependencia, el estado en el que necesitamos de otros para lograr lo que queremos, todo se refiere a “tu” y “otros”, la causa de nuestros triunfos y fracasos dependen de los otros.

El segundo nivel, se refiere a la independencia, en donde estamos libres del control de otros, pensamos y actuamos por nosotros mismos y se refiere al “yo”

El tercer nivel es la interdependencia, este es el nivel más avanzado, aquí hablamos de cooperación, lo que yo quiero, tú quieres y nosotros queremos.
Pero es importante comprender que hasta que no seamos independientes, no podremos ser interdependientes.

Los tres primeros hábitos son la victoria privada, nos llevan al autocontrol, el autodominio y el automandato, nos llevan de la dependencia a la independencia, para dirigir a otros, primero debo hacerlo conmigo mismo.

Los hábitos 4,5 y 6 son la victoria pública, nos ayudan en nuestras relaciones, el trabajo en equipo, la cooperación y la comunicación. Y el hábito 7 nos lleva a autorenovarnos y a mantenernos en el proceso de mejora continua.

Vamos entonces a describir los siete hábitos de la gente altamente efectiva:

Hábito 1, Proactividad: Es la libertad de elegir una respuesta frente a las diferentes situaciones que se nos presentan, podemos escoger, tomar la iniciativa, somos la fuerza creativa de nuestra propia vida, hay cosas sobre las que podemos influir , otras sobre las que no, pero debemos enfocar nuestros esfuerzos en aquellas cosas que si podemos controlar.

Hábito 2, Empezar con el fin en la mente: Se refiere a visualizar, Tener en nuestra mente lo que queremos obtener, cual es nuestra meta. Es muy importante comprender que la creación física va después de la creación mental, cuando tenemos un proyecto, siempre lo visualizamos primero, por ejemplo, en la construcción de una casa, primero soñamos con ella, la imaginamos, se plasma en un plano y se construye, así es nuestra vida, debemos visualizar lo que queremos, esto nos ayuda a ver a largo plazo y a detectar nuevas oportunidades.

Hábito 3, Poner primero lo primero: Nos lleva a la administración del tiempo. Nos habla de cuatro cuadrantes para organizar nuestro tiempo.

Cuadrante 1. Urgente e importante, lo que hay que hacer ya.

Cuadrante 2. Importante, pero no urgente, aquí van nuestros roles, metas, nuestra misión.

Cuadrante 3. Urgente, pero no importante, las distracciones.

Cuadrante 4. No urgente, no importante, el tiempo perdido, la TV, reuniones innecesarias, ocuparse sin lograr nada.

El cuadrante 2 es la clave de la administración, si este cuadrante se descuida, todo va para el primero y viviríamos en constante crisis, porque mantendríamos atendiendo urgencias.

El cuadrante 3 y 4 no tienen verdadera importancia, la idea es aprender a decir no a las actividades de estos cuadrantes y así le estaremos diciendo si al cuadrante dos y disminuyendo el cuadrante 1.

e requieren capacidades para mantenerse en el cuadrante dos, hay que ser proactivo, planificar y organizarse, porque este es el que nos lleva a ser exitosos y a mantener el equilibrio en las cosas que verdaderamente son importantes en nuestra vida.

Es así, como los tres primeros hábitos, nos ayudan a ser independientes.

Hábito 4, Ganar-Ganar. Como ya somos independientes, al aplicar los tres primeros hábitos, podemos pensar en el mutuo beneficio, la idea es que tengamos un nuevo paradigma de abundancia , tener confianza en la gente, buscar soluciones en donde todos ganemos. Suena idealista, pero la verdad es que puede ser posible, aquí empezamos el camino de la interdependencia, en donde no pensamos solo en nuestro beneficio, sino que podemos conseguir cosas buenas para todos. Nuestra mentalidad es que al hacer un negocio uno pierde y el otro gana, pero es una idea acertada? La idea es que cambiemos de paradigma y empecemos a pensar que los dos podemos ganar, por ejemplo, en un matrimonio, la idea es ganar ganar, porque debería ser ganar-perder?, no es justo que uno de los miembros de la pareja pierda o deba ser infeliz.

Como todos los hábitos, no es fácil cambiar de paradigma, pero si lo logramos, trabajando día a día, este hábito nos llevará a ganar todo el tiempo en las acciones que emprendamos.

Hábito 5, Primero comprender para ser comprendido. Los seres humanos tendemos a querer ser escuchados siempre, lo que es muy importante para nuestra salud emocional, pero a veces hablamos tanto que no nos interesa escuchar a los demás. Nos sumergimos en nuestras quejas y nuestros problemas, pero no nos damos cuenta de que los demás también quieren ser escuchados, y que tal vez de esta manera podamos comprenderlos y ver la realidad desde el punto de vista del otro, no solo del nuestro, sino de manera empática.

Al escuchar tenemos la oportunidad de comprender los sentimientos y pensamientos de los demás, lo que los motiva y lo que realmente quieren, esto nos da ventajas, por ejemplo, en una relación de pareja, para mantenerla sana y hacer feliz a nuestro compañero y por consiguiente a nosotros mismos, en una relación de negocios, para satisfacer las necesidades reales de nuestro cliente, y hacer que la relación comercial sea exitosa y duradera.

Hábito 6, Sinergia. Es el buscar soluciones de manera conjunta, no se trata de transigir, sino de aportar. Trabajar juntos, en donde el todo es mayor que sus partes. Por esto es tan importante aprender a comprender a los demás, de esta manera nos comunicaremos con respeto y creatividad para lograr resultados de manera conjunta.

Hábito7, Afilar la sierra. Es el momento para autorenovarse, para continuar con el mejoramiento continuo, para preservar su mayor posesión “usted”.

Cuidar nuestro cuerpo, nuestro espíritu y nuestra mente, buscar el tiempo para hacer algo por nosotros mismos, esto incluye todos los aspectos que competen con el mejoramiento de nuestra vida, hacer ejercicio físico, planificar los roles, sacar tiempo para nosotros y nuestra familia, esto nos dará equilibrio para mantener nuestros hábitos, sentirnos plenos con nosotros mismos y con nuestras relaciones interpersonales.

Los siete hábitos son para trabajar, requieren que nos concienticemos, que les dediquemos tiempo, pero la recompensa es muy grande, nos lleva a sentirnos plenos con nuestra vida, a organizarnos y planificar, pero de una manera en que nos sintamos bien haciéndolo, mejorando primero nuestra relación con nosotros mismos, cuidándonos, teniendo una buena vida y compartiéndola con otros, logrando un equilibrio en los aspectos que son importantes en nuestra vida, pero la decisión es nuestra, somos nosotros quienes decidimos que es realmente importante.

Carolina Velásquez Giraldo.

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