martes, 13 de julio de 2010

SOLOS ENTRE CUATRO PAREDES


Un documental que nos lleva a ver cómo viven un grupo de niños, que se encuentran recluidos en un reformatorio Ruso, un lugar en el que las condiciones de vida, puede decirse que son buenas, el sitio es organizado, limpio, tienen todo lo que necesitan servicio médico y los llevan a la escuela. Es como un régimen militar, muy disciplinado, con rutinas y por lo que pude observar no hay vínculos emocionales con los niños.

En primer lugar lo que me llama la atención es que siendo Rusia, un país que se ha considerado potencia militar, mantenga niveles de pobreza tan extremos, es un país que ha sufrido por las guerras, por gobiernos autoritaristas y totalitarios. Entonces me hace pensar que ellos han tenido otras formas de manejar la economía, como el comunismo, pero tampoco ha funcionado, la represión no es la manera de hacerlo.

Están tan lejos, pero los problemas de la juventud son tan cercanos a lo que nosotros vivimos, que nos damos cuenta que como seres humanos no somos tan diferentes como pensamos.

Estos niños se encuentran recluidos por diferentes delitos, desde robar comida en supermercados o casas de veraneo, hasta asesinatos múltiples y todos duermen bajo el mismo techo, sin distinción alguna.

Es muy complejo cuando pensamos en un niño menor de trece años que ha asesinado violentamente a otro, toda la sociedad puede pensar que es un monstruo y como lo dice una persona en el documental, merecería morir. Pero cuando los vemos en el día a día, cuando muestran su cotidianidad, cuando lloran porque van al odontólogo, nos damos cuenta de que siguen siendo niños, es muy difícil no sentir compasión por ellos. Pero, hay algo que llama la atención, es que ellos no comprenden la magnitud de lo que hicieron, unos se sienten arrepentidos, otros , simplemente, esperan pagar su condena y tratar de reformarse, pero asumen sus delitos como si su vida miserable los hubiera justificado.

Pero independiente del delito que hayan cometido, todos tienen similitudes, son niños que provienen de familias muy pobres que no tenían ni para comer, además rodeados de violencia, de alcohol y drogas, huérfanos ó abandonados por lo menos por uno de los padres, maltratados física y sicológicamente, con poca escolaridad, lo único que conocen es el mundo en el que han crecido, con poco amor y cuando los recluyen, sigue siendo así, aunque los alimentan y les dan estudio, el trato es distante.

Y decimos que son ellos los delincuentes y los asesinos, si, ellos actuaron de esa manera, pero creo que la criminal es la sociedad que los rodea, un estado que no proporciona las condiciones adecuadas para el desarrollo sano de los niños, para que tengan oportunidades, un sector privado que se interesa solo por enriquecerse más y aporta poco a la sociedad, familias destruidas, padres que no dedican tiempo a sus hijos, y el resto de personas, que pasamos por encima de las situaciones, invisibilizando a estos niños e ignorando los problemas sin aportar nada para que la situación mejore.

Tal vez un niño que haya robado para comer, pueda rehabilitarse sin problema, no sé si uno que haya asesinado violentamente lo haga, pero la estadística dice que de todos los que entran en centros de reclusión para menores, el 91% volverá a las cárceles de adulto. Que quiere decir esto? Que son malos por naturaleza? No lo creo, creo que la sociedad los excluye, los juzga y no les da oportunidades para mejorar su vida y creo que cuando damos amor, cuando tratamos a las personas con respeto, con dignidad, la mayoría responden de buena manera.

Son solo niños, que procesan la información que se les da, sino tienen más en sus manos, que pueden pensar. Me llama la atención, ver el reformatorio Ruso, bonito y bien dotado, me pregunto se esta misma cantidad de dinero la aporta el estado para educar a padres y a hijos, para mejorar las condiciones de las familias, generando empleo y proveyendo de una vida digna a sus ciudadanos.

Carolina V.

1 comentario:

  1. Narra la historia de los menores encerrados en un reformatorio ruso. La gente ve en ellos únicamente a criminales y se olvida de que son niños. Fue realizado por la cineasta Alexandra Westmeier.

    Algunos de los chicos que protagonizan el documental fueron ladrones, o asesinos, ladrones de mermeladas, pero que piden como regalos, colores y que los visiten.

    …Un chico ruso no se queja, no siente dolor…

    Más allá de estos niños con caras duras, de escasa sonrisas y miradas penetrantes, que se expresan como adultos, afloran por momentos esos niños asustados y solos. Niños con infancias rotas, padres o madres violentos, sin responsabilidades por las vidas que procrearon, poco cariñosos o conversadores. Niños que terminan solos porque los han dejado solos y ya ni ellos creen que alguien quiera estar a su lado.

    Su futuro no parece tener muchas esperanzas. ¿Qué podrías esperar de un niño que a sus 8 o 13 años ya ha asesinado? Y las estadísticas que nos dan al final lo comprueban: menos del 10% logran vivir legalmente.

    Me llamó mucho la atención dos cosas que parecerán superficiales pero que me dan a entender que estos niños y en general las personas viven muy solas y alejadas del mundo: No utilizan trapeadores y les enseñan a protegerse de guerras químicas? Y donde quedan los abrazos, los besos?

    Cada vez estoy más convencida que las expresiones y actos de amor son el mejor alimento para un ser humano.

    ¿Donde se romperá la cadena de hijos ignorantes en su educación espiritual que transmiten esto a su descendencia?

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