lunes, 6 de junio de 2011

El Desarrollo Humano en nuestra sociedad

El Desarrollo Humano en nuestra sociedad
Sin duda alguna se han logrado ciertos avances con respecto a lo que hoy en día conocemos como desarrollo humano, término acuñado por el Programa de las Naciones Unidas (PNUD) como “aquel proceso de expansión y formación de las habilidades y oportunidades de las personas con el fin de que incrementen su capacidad para elegir con autonomía y así vivir la vida que valoran”. Teniendo en cuenta esto, es necesario realizar un breve recuento de los diferentes enfoques que se le ha dado.

Se puede decir que tiempo atrás los países y sus respectivos Estados sólo tomaban el concepto de desarrollo, no el de Desarrollo Humano porque para ese entonces era más importante acelerar los procesos de industrialización en pos del aumento del producto interno bruto. Ante esto, se observa que el término era tomado a partir de diversas teorías económicas las cuales no concebían a los individuos como aquellos actores generadores y beneficiados del desarrollo. Paulatinamente se fue modificando esta percepción agregando la importancia de la satisfacción de las necesidades básicas de los individuos, ¡claro está! sin dejar de lado el aumento del PIB de cada país, dando a entender que este elemento no se puede dejar de lado de las condiciones sociales, económicas y políticas en las que están inmersos los individuos.

Pese a que esta nueva concepción sugería la satisfacción de las necesidades básicas de los individuos en general, se presentaron grandes brechas de desigualdad social entre las mujeres y los hombres ya que se veía a las mujeres como las más afectadas por la pobreza y las relaciones de poder, haciéndose esto más notable en los roles al limitarse el papel femenino sólo al mantenimiento del hogar y cuidado de sus hijos (aspectos que las restringían para acceder a los medios y oportunidades que conllevaban a su desarrollo personal y mejoramiento en términos de derechos sociales, civiles y políticos).

En este aspecto me permito resaltar la labor de los movimientos y organizaciones de mujeres, quienes a lo largo del tiempo han alcanzado grandes logros que apuntan a la igualdad de oportunidades como por ejemplo el derecho al voto, el reconocimiento de su papel productivo mediante la inserción al mercado laboral y especialmente la aparición de las mujeres en los censos poblacionales, permitiendo así conocer su situación real en materias de salud, educación, vivienda entre otras.

Finalmente, es pertinente recordar el papel del Estado como aquel organismo garantizador de condiciones sociales favorables que permitan llevar a cabo dicho Desarrollo Humano. Sin embargo, sabemos que en nuestro contexto local y nacional la realidad es otra debido a las falencias por parte del Estado al no brindar dichas condiciones. Esto se ve reflejado en las pocas oportunidades laborales, la discriminación hacia los grupos étnico-raciales, la exclusión de género, el maltrato infantil, el acceso restringido a los niveles de educación al igual que al sistema de salud, entre otras problemáticas sociales que nos atañen hoy en día; así pues emerge aquí una nueva necesidad y es la de crear una sociedad más reflexiva, donde tanto mujeres como hombres trabajen en pro del empoderamiento de dicho concepto y lo transmitan en su diario vivir.

Diana Carolina Gómez

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