martes, 17 de agosto de 2010

DOCUMENTAL EN NOMBRE DE DIOS

Este es un tema muy polémico que genera muchas inquietudes, como creer en Dios si suceden a nuestro alrededor tantos actos de violencia que parecen tan injustos?

Además, a esto se le suma el mal manejo de las iglesia, los grandes errores que se han cometido por la religión, todo esto ha hecho que mucha gente pierda la fe , pero están culpando a Dios? Por actos que han cometido seres humanos?, a quienes se le ha dado libre albedrio y deciden actuar por cuenta propia.

Para mí es un tema muy sensible, siempre he sido abierta escuchar diferentes ideologías religiosas y por el contacto que he tenido, me doy cuenta de que los principios son universales, amar a Dios sobre todas las cosas y amar a tu prójimo como a sí mismo, todas las religiones lo profesan y si esto se cumpliera, si de verdad nuestros actos estuvieran llenos de amor y no de resentimiento viviríamos en un mundo muy diferente, porque aflorarían sentimientos nobles como la compasión hacia los demás.

Puede sonar soñador, pero es que son los principios que se nos viene repitiendo desde siempre, si nos remontamos a las antiguas civilizaciones, las religiones también han buscado la convivencia humana en paz y el amor hacia la naturaleza y hacia los demás, por ejemplo los indígenas ven a Dios en la naturaleza y creen que hacen parte de un todo, de esta manera se respeta el medio ambiente.

Una antigua leyenda dice que los dioses escondieron la felicidad y estaban buscando el mejor lugar y decidieron, que donde seria mas difícil encontrarla seria adentro del mismo hombre, en su corazón, creo que es así con Dios, si abrimos nuestros corazones y lo amamos con todo nuestro ser , podremos sentirlo, dicen que es algo que no se puede ver, que se siente, pero la verdad, yo veo a Dios en cada cosa que observo, en una flor, en una animal, en el día a día, en lo complejos que somos como seres humanos, desde nuestra anatomía, para mí , Dios está allí, solo que a veces nos “hacemos” los ciegos, cuando nos conviene, cuando sabemos que nuestros actos no son buenos, y peor aún, en nombre de Dios se cometen todo tipo de barbaries y actos sanguinarios, con los cuáles el ser humano no quiere cargar sobre sus hombros, así que es más fácil decir que es en nombre de Dios.

Creo que muchas de las guerras religiosas que se están viviendo actualmente, no tienen que ver mucho con Dios, creo que son manifestaciones de la ambición por el poder que tienen muchos seres humanos, creo que el hambre y la inequidad tan abismal que hay en el mundo hace que se genere tanta violencia.

Hoy decido, abrir más mis ojos y tratar de ver a Dios en todo lo que me rodea, como podemos pasar tan indiferentes frente a niños con hambre e ir a la iglesia cada Domingo a dejar nuestras ofrendas, como puede un padre ser irresponsable con la manutención de sus hijos y esposa, tratarlos de mala manera e ir a rezar a la misa como si nada, para que promulgar a grandes gritos que somos creyentes si en nuestra vida no se ve reflejado, no importa la religión, creo que el cambio viene de adentro, que reunirse en torno a un grupo religioso, proporciona cierta identidad y ayuda a estar unidos, pero Jesús aceptó a todo aquel que quisiera seguirle, a una prostituta, a un cobrador de impuestos, sanó a leprosos, a ricos y a pobres, quien nos dijo que si otro no es igual a nosotros es nuestro enemigo? Esto lo dice el hombre, no Dios, pues él nos cobija a todos, no importa quienes seamos ni que hagamos.

Los seres humanos que siguen a Dios, están para amarse unos a otros y servir a los demás, pero que fácil se nos hace recibir y que difícil dar, allí está el merito en, en dar.

“Lo que une a las religiones es mucho más de lo que las separa, sino somos conscientes de lo que nos mantiene unidos, las diferencias nos llevan a conflictos irreconciliables”

1 comentario:

  1. El papel de la religión es guiar a la gente hacia Dios. Pero este se ha ido influenciando por la política, la economía y la ambición de poder. Y las personas se confunden con esto y se justifican en su religión para calmar sus ansias de poder cuando saben que deben pasar por encima de otras personas para lograrlo.

    Y esto va desde el gran hombre de negocios hasta un simple feligrés. Todo, incluida la venganza se justifica en la religión. Así pareciera que nos liberamos de culpas.

    Todas las personas, pertenecientes o no a una religión, estamos en la ignorancia si no llegamos a cuestionarnos. Y esto no es poner en duda la fe ya que ante las dudas, las respuestas pueden estar en la fe. Como cuando nos preguntamos donde está Dios, la respuesta sólo no la puede dar la fe.

    Los cimientos de toda religión, son los principios: de la libertad, el amor, la paciencia, la rectitud, la honradez, el respeto, la verdad, la compasión. Y debemos estar en capacidad de cuestionarnos si las normas o leyes de vida que propugnan las religiones que seguimos se basan en estos principios. Y allí está nuestra racionalidad, nuestra humanidad.

    La base de cualquier religión es siempre la paz: no matarás es un mandamiento sin excepciones. Todo el que mata en nombre de una religión, lo hace por una cuestión de poder. Se justifica en la religión, pero esto sólo se trata de ignorancia, crueldad, violencia en el corazón. Me gustó mucho la frase que dijo uno de estos líderes: “Si te van a matar, defiéndete, pero no pongas a tu religión como excusa”.

    Personalmente, nunca he sido amante seguidora de alguna religión. Pero desde la iglesia bautista con la cual crecí, me enseñaron y he reafirmado mi creencia cada vez más con los años, de que Dios está en todo: cosas y personas y que estoy cerca de Él cuando vivo mi vida en base a sus principios. Y creo que esto es lo más vital que se puede enseñar a un niño o niña. Si Dios está en todo, entonces todo está en Dios, y estamos conectados a él. Por eso siempre podremos obtener las respuestas cuando lo dejamos hablar desde nuestro interior. Y esas respuestas siempre nos llevan a cosas buenas.

    Y si Dios es amor, entonces el amor es parte de Dios. Todo se trata de mirar con amor, sentir con amor, hablar con amor, escuchar con amor, pensar con amor, tocar con amor. Y el poder para hacer esto está dentro de nosotros, no hay que buscarlo afuera.
    No se trata de creer en los mensajeros, ni en sus libros, ni en las tergiversadas leyes de Dios (algunas hasta ridículas) impuestas por los hombres. Se trata de buscar el bien y evitar el mal. Y hay cosas que simplemente son buenas o malas y que no necesitan de la opinión pública para decidir dónde están.

    Las personas se confunden en vivir en Dios y en una religión. Y me preocupa cada que escucho alguna persona decir que moriría por su fé. Si la fé es lo que nos une no lo que nos diferencia.

    Y metidos en esta ignorancia con la que nos manipulan, nos olvidamos como mencionan en el video, de otros problemas que matan más personas que el terrorismo religioso o no religioso, como el hambre, la malnutrición, la enfermedades curables, el VIH, la inadecuada planificación, la delincuencia común. Nos dejamos manipular como títeres porque siempre estamos buscando afuera.

    El ser humano está llevando al extremo de la desesperación a otros seres humanos, y mientras esto sea así, en el límite de su existencia, muchos optarán por decisiones que non ponen lejos del camino de Dios.

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