jueves, 10 de febrero de 2011

La importancia de ser puntual

Preguntarse por la importancia de la puntualidad, es como preguntarse por la importancia del respeto, gran palabra que la hemos caracterizado por su fragilidad.

Siempre he sabido por muchas razones porque es importante ser puntual, de ahí se puede derivar una gran lista en varios términos, productivos, económicos y culturales. Sin embargo, hasta ahora ser puntual no ha representado algo tan determinante en mi vida, aún sabiendo que significa respeto. A qué se debe?

Hasta el momento no le he prestado mucha atención a la intrínseca conexión que existe entre el ser respetuoso y puntual; simplemente lo separaba…es curioso, porque sabía que ser impuntual significaba a veces (dependiendo de la circunstancia) una falta de respeto, pero como no siempre me parecía que fuera una falta grave, no lo consideraba irrespetuoso, ni ofensivo, ni tan relevante. Sin embargo, lo que casi siempre me ha causado la impuntualidad (ya sea de mi parte o de otro), es molestias, discusiones e intranquilidades.

Aún así, por qué se me convirtió en un hábito aparentemente poco relevante, siendo en ocasiones tan perturbador y fastidioso? Sin ánimo de justificarme, creo que sin pensarlo mucho me adapté a la mediocre comodidad de la frase común, que además se vuelve jocosa…”hora colombiana”. Llegar a la hora colombiana, se traduce en llegar más tarde de lo que te dicen, cuestión que suele verse como normal (y chistoso), pero que carece de sentido.

Ser puntual es un hábito, una conducta que acordamos o convenimos con los demás, lo aceptamos de forma voluntaria porque de esta manera nos relacionamos y beneficiamos en sociedad, de esto se trata ser puntual, de reconocernos, valorarnos y respetar esas convenciones que nos facilitan la convivencia y sobre todo la tranquilidad.

Si busco tranquilidad, debo ser respetuosa con mi tiempo y con el de los demás, y debo valorar tanto ese espacio temporal de los demás como el mío.

Diana María Gutiérrez R.

1 comentario:

  1. Un tema que parece tan trivial y sin importancia puede convertirse en un verdadero problema si no aprendemos a manejarlo como un hàbito positivo, pero la verdad, es que es simple, si no lo consideraramos parte de "nuestra cultura" podriamos lograr tantos cambios positivos como mejorar el cumplir a tiempo a un cliente, llegar a tiempo a una cita importante, en fin, nos restaria angustias y aumentaria nuestra efectividad.

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