jueves, 10 de febrero de 2011

LOS CUATRO ACUERDOS



Cuántas veces no hemos sentido que nuestras fuerzas se acaban, que todo el mundo esta en nuestra contra, que todas las cosas malas que decimos o imaginamos son las que precisamente se convierten en realidad, que perdemos a las personas que amamos simplemente por pensar cosas que jamas llegamos a confirmar. Esto nos ha pasado muchísimas veces ¿verdad?. Bueno, es consecuencia de una serie de hábitos y acuerdos que han manejado nuestras vidas sin que nosotros pongamos un alto porque creemos y estamos acostumbrados que así debe ser.

Es increíble darse cuenta que durante toda nuestra vida hemos estado atados a un sistema trabajando en pro de un mismo sueño o ideal de mundo, descubrir que no hemos tenido la libertad real y suficiente de crear y desarrollar nuestros propios sueños. Aunque parezca molesto el termino DOMESTICACION es cierto y muy apropiado pues desde el momento en que nacemos recibimos cantidad de información que se queda en nuestra mente logrando esconder nuestra parte salvaje e infantil.

Si recordamos cuando eramos niños no teníamos miedos, decíamos lo que realmente pensábamos y sentíamos, teníamos la capacidad de manejar una espontaneidad increíble y genuina de tal forma que nos sentíamos realmente libres y felices. Quizás sea hora de recuperar esta parte salve que no se refiere a ser unos rebeldes sino mas bien a no temer expresar lo que en verdad existe en nuestro interior.

Cuando nos detenemos a pensar en el como es muy difícil identificar que hacer y que no, pero para eso existen los Cuatro Acuerdos que no son más que pautas para recuperar de alguna manera el control sobre nuestras vidas logrando deshacernos de tantos hábitos que contaminan nuestro ser. Alcanzar el cambio no es nada fácil, pues es una lucha constante con nuestro interior y sera necesario encaminar toda nuestra energía hacia ese propósito pues no basta con desearlo, debemos actuar, piensen que tal vez debamos ser como el ave fénix y tener el valor de abrazar el frío sueño de la muerte para renacer con toda la fuerza y energía del mundo.

El primero de los acuerdos nos muestra cómo a través de las palabras podemos ocasionar una influencia determinante en las acciones de otras personas y de nosotros mismos, ¡como tienen tanto poder! que se reflejan en la vida que llevamos y hasta en las cosas que realmente nos suceden. Este primer acuerdo se llama sea impecable con sus palabras, en la medida que logremos ser impecables con nuestras palabras podremos atraer a nuestra vida lo que realmente queremos. Por ejemplo una persona que se queja todo el tiempo de la vida que lleva, lo único que podrá recibir es lo mismo que profesa, en cambio una persona que ve el lado positivo de las cosas y que profesa tranquilidad muy seguramente lograra cambiar su vida, ojo! No estoy hablando de clases sociales entre si sino de actitud de las personas en cualquier contexto, la clave esta en romper los paradigmas que traemos inmersos porque de esta manera inclusive podremos transmitirle algo diferente a nuestros hijos.

Ahora bien, Dios es tan maravilloso que siempre nos da nuevas oportunidades y lo está haciendo ahora mismo. En este momento tenemos la opción de hacer un alto en el camino y cambiar nuestra vida no es fácil pero no es imposible solo hay que proponerse ser impecable con las palabras!, es decir, eliminar todas aquellas expresiones negativas y soeces del vocabulario inclusive aquellas que en ocasiones puedan minimizar y remplazarlas por expresiones positivas y llenas de abundancia. Todo alrededor va cambiando.

El segundo de los acuerdos es: No tomarse nada personal. ¡Vaya! esto si es curioso, pues todas las personas tendemos a hacer exactamente eso. Todo el tiempo cada cosa que ocurre o hacen los demás lo sentimos en nuestro interior, lo sufrimos y nos afecta en verdad. Cumplir con este acuerdo se que puede parecer muy difícil pues estamos acostumbrados a pensar que absolutamente todo tiene que ver con nosotros a través de nuestra educación aprendimos a tomarnos todo personal, es decir el protagonista somos nosotros mismos y creamos un mundo que pretendemos imponerle a otros y al mismo tiempo encontramos durante toda la vida personas que intentan imponernos el suyo, muchas veces logran afectarnos de tal manera que llegamos a pensar que tienen razón. A veces incluso estamos de acuerdo y terminamos interiorizando la percepción que ellos tienen llegando a proyectarla.

Deberíamos pensar que si logramos no tomarnos nada personal no sufriríamos, no tendríamos miedo a entender que lo que piensan y dicen los demás no necesariamente tiene que ser verdad que simplemente exteriorizan lo que hay en su interior. Lograremos librarnos de una carga enorme pues simplemente será algo que escuchamos, paso por un instante en nuestra mente y no se quedo incrustado en nuestro interior! No tiene nada que ver nosotros.

Pensemos, si en una circunstancia de nuestra vida una persona que nos causa daño se va, es un regalo!!!!! nuestro corazón sanará y podremos escoger empezar de nuevo, no importa que haga esa persona con su vida no nos importa porque no lo tomamos personal, cuando logramos no tomarlo personal así estemos en medio de una gran tormenta experimentaremos una gran sensación de tranquilidad, podremos decirle a una persona cuanto la amamos o lo importante que es para nosotros, sin miedo a ser rechazados porque hicimos simplemente lo que nacía de nuestro corazón y eso nos hará felices es algo que nadie podrá arrebatarnos.

El tercer acuerdo es algo muy particular, todas las personas tenemos el mal hábito de suponer!, pensamos que preguntar es un pecado y le ponemos una lógica absurda a todas las cosas, cuando nos enfrentamos a la verdad el choque y el estallido nos deja sin aliento. Este es un vicio catastrófico; nos imaginamos cosas y realizamos tesis sobre los motivos, pensamientos e intensiones de las demás personas. Muchas veces no preguntamos porque le tenemos tanto miedo a la respuesta! que preferimos no saber la verdad e imaginamos lo que a nuestra mente y corazón quieren. Pensamos que las demás personas nos conocen a la perfección por el hecho de compartir con ellas pero no entendemos que no están dentro de nuestra mente, en realidad nadie lo está!!!, pero para nosotros es mas fácil suponer y creer que si! no somos más que unos cobardes, durante toda la vida hemos estado huyendo de la realidad y nunca tenemos claridad sobre un tema o sobre un suceso y no podemos escoger como actuar. Cambiar este hábito parece muy difícil pues es cambiar tu manera de pensar y está ligado con los otros dos acuerdos, pues al no suponer y preguntar te será más fácil no tomarte nada personal y lograras ser impecable con tus palabras suena algo muy duro verdad?, pues no te preocupes no es del todo así. Con disciplina y constancia, con auto control y sinceridad lograrás estos objetivos.

El Cuarto Acuerdo es “Haz lo máximo que puedas siempre”, suena retador, pareciera que lo que hacemos a diario no es suficiente y pensar en esto nos molesta; pero si lo pensamos es cierto. Hemos estado sumergidos en un mundo mecánico donde desarrollamos malos hábitos a través del tiempo y hacemos lo que creemos que debemos y podemos hacer, por eso cuando fallamos nos sumergimos en una gran frustración y depresión.

Cada uno de nosotros tiene la posibilidad de decidir cambiar o no, de tomar o no las riendas de nuestra vida y hacer las cosas como realmente se deben hacer, a través de este proceso hemos descubierto que si planificamos y somos disciplinados podremos hacer mucho más, no solo basta con pensar y hablar debemos actuar, pues bien este cuarto acuerdo es la acción, es el arriesgarnos a hacer las cosas que realmente queremos, pensamos y añoramos.

Tengamos en cuenta que este acuerdo es el que amarra todos los demás es decir si desarrollamos el habito de hacer lo máximo que puedas siempre! podremos realizar los otros tres acuerdos y lograr tener la vida que deseamos, pensemos que si hacemos lo máximo que podamos siempre para ser impecable con las palabras realmente podremos cambiar el lenguaje y atraer cosas positivas, si hacemos lo máximo que podemos siempre para no tomarnos nada personal tendremos la tranquilidad anhelada porque ya no nos afectarán las cosas con la misma potencia; y si hacemos lo máximo que podemos siempre para no suponer, obtendremos el valor de preguntar y vivir con la verdad no sobre supuestos, podremos construir un camino con bases más fuertes, nadie es perfecto pero en la medida que vamos logrando el cambio podremos tener una calidad de vida mejor.

Es hora de tirarse desde el avión de nuestra vida llevando el control y haciendo lo máximo que podamos siempre para poder conseguir nuestros objetivos.
Da miedo ¿verdad?, bueno quizás es el momento de dejar ese miedo a un lado, llenarnos de valor, pensar en nuestro objetivo y caminar hacia adelante con firmeza y determinación. Y si en algún momento fallamos, si rompemos alguno de los acuerdos seguiremos adelante empezando de nuevo recuerden cuando aprendimos a montar bicicleta! o a patinar!, podíamos caernos 20 veces en el día y 20 veces nos levantábamos porque eran tantas las ganas de aprender que solo pensábamos en lograr el objetivo y así pasaron días, tal vez unas semanas, hasta que ese objetivo se volvió realidad y por medio de la repetición logramos ser felices al alcanzar lo que tanto anhelamos, como decía Gandhi “SE EL CAMBIO QUE QUIERES VER EN EL MUNDO”.
Maribel Echeverry Velasco.

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