miércoles, 6 de julio de 2011

Eduquemonos en la Alta Efectividad


Cuentan que un pequeño, vecino de un gran taller de escultura, entró un día en el estudio del artista y vio en él un gigantesco bloque de piedra, y que dos meses después encontró en su lugar una preciosa estatua ecuestre. Y volviéndose al escultor, le preguntó: “¿cómo sabias tú que dentro de aquel gran bloque había un caballo?”. La frase del pequeño era bastante más que una “gracia” infantil. Porque en realidad era que el caballo estaba, en realidad, ya dentro de aquel bloque y la capacidad del escultor, consistió precisamente en eso: en saber ver el caballo que había dentro, en irle quitando al bloque lo que le sobraba. El escultor no trabajó añadiendo trozos de caballo al bloque de piedra, sino, liberando a la piedra de todo lo que le impedía mostrar al caballo ideal que tenía en el interior. El artista “supo” ver lo que nadie veía. Ese fue su arte.

Con la educación sucede algo parecido. ¿Han pensado ustedes alguna vez que la palabra “educar” viene del latín “edúcere” que quiere decir exactamente sacar de adentro?, ¿Han pensado que la gran genialidad del educador no consiste en “añadir” cosas que faltan, sino descubrir lo que cada persona tiene adentro al nacer y saber sacarlo a la luz?.

Stephen Covey logra a través de 7 hábitos, mostrarnos los pasos para ser unas personas altamente efectivas, evidenciando con esto, que somos esas piedras de las que sale una obra de arte, en nuestro plano privado y público.

El primer hábito es ser Proactivos, que implica asumir la responsabilidad individual de nuestras acciones, que no deben ser producto de nuestros sentimientos. Para esto debemos comenzar con un Fin en mente, que permitirá que seamos líderes de nosotros mismos, a través de una misión, y proyectándonos en una visión de vida, aspectos que son enfocados poniendo primero lo primero, que implica aclarar que cosas son importantes, urgentes o que simplemente nos están atrasando en nuestras tareas, es decir darle a cada cosa su valor. Los anteriores tres hábitos que hacen parte de la victoria personal, son los que permitirán que pasemos de un nivel de dependencia a uno de independencia.

Como la independencia pese a que es muy útil, no es el estado ideal para que manejemos nuestras relaciones y logremos efectividad, en el plano público que atañe específicamente a los otros, como cuarto hábito, está el pensar Ganar-Ganar, en el que se maneja la idea de que las partes involucradas deben ganar, lo que inicia en la interdependencia, ya que se habla en términos de “nosotros”. Ya pensando de manera interdependiente pasamos al quinto hábito que es Entender antes de ser entendido, poniéndonos en acción empática, colocándonos en los zapatos del otro, aceptando y aprendiendo de la diversidad de personas, para con esto construir Sinergias, que debe tener un resultado mayor que las partes, buscando entendimiento y muy buena comunicación.

Finalmente para llegar al grado máximo de la efectividad debemos estar en renovación constante, lo que Covey llamaría Afilar la sierra en el plano personal, interpersonal, gerencial e incluso organizacional, para alimentar nuestra mente, nuestro espíritu y las relaciones, no sin antes haber cambiado nuestros paradigmas.
Debemos ante todo ser fieles a sí mismos, realizarnos al máximo, sacar de adentro la persona que ya se es, trabajando en quitar los trozos sobrantes del bloque de la vida y que impiden que el hombre muestre su alma entera tal y como ella es, y de esta forma ser creadores genios de nuestra propia vida

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